12/11/2007

Tango de Valparaíso

VALERIA ZURANO

“-estos muertos son míos

(señalando las palabras)

-estos muertos son míos”.

Antonio Carrera

 

No puedo saborear la sombra de esta primera persona magullando las palabras en la cavidad de la boca porque es imposible esbozar alguna mueca, apenas una ínfima mueca en un rostro que vuelve a ser el semblante del extraño perdido en el laberinto de la definición. Entonces, me veo obligado a cambiar el tiempo del hablante, un hablante que puede tomarse ciertas atribuciones porque es el yo del relato. La realidad amenaza con su filo en el cuchillo de mi cuello, un cuello que actualmente es casi muy parecido al cogote degollado de una gallina. No quisiera abandonar este presente ya que desde aquí puedo hablarte de mis miserias, mientras el pasado propone una mezcla de sueño y recuerdo, la nostalgia del tango de la vida.

Tengo la mitad de mis dedos, pero con el resto, con lo que queda, con la música del silencio enciendo un fósforo y arrimo al fuego un jarro con agua. Hace años que he perdido la fuerza para soplar, por eso dejo que el fuego consuma la madera, dejo que se consuma, y aunque uno tenga la impresión de que esto sucede rápidamente, me detengo a hablar de ese supuesto instante, el momento en que el fuego, esa llama diminuta arde hasta el final.

Ese lapso de presente hace una estadía de pasado en mi alma, y entonces, cuando caigo en estos avatares la incertidumbre aparece como si fueran cucarachas, salen de atrás de los muebles, se enmarañan en mi pelo, se escurren por la ropa. Pero hay certezas que crecen, verdades que siembran el camino, hermosas y tangibles verdades, innegables como nuestra existencia, como la llama que continúa ardiendo. No te recuerdo con la mente sino con el corazón, aunque esto mas no sea una apreciación personal de la fuente donde podría surgir la memoria. Y ese es justamente el motivo por el cual trasladar mi condición de hablante hacia un pasado podría ser no sólo peligroso, sino en esta frágil situación, algo tentador.

Los movimientos tocan los límites, el despojo de un cuerpo que cada mañana se abandona a la suerte de los barrancos. Un trozo de pan cae al piso, está a menos de dos centímetros de esta mano, me estiro y la silla tambalea, pierdo el equilibrio, me deshago como las migajas. Digo -perdí el equilibrio – y abruptamente oscilo entre el presente y el pasado. Un pasado que no puede ser nombrado porque es la historia del presente, es el viaje que ha dejado una estela de tiempo dibujada en los años, y que ahora, habría llegado el momento de sellarla.

Nada de lo que pueda decir tiene demasiada importancia cuando las palabras dependen de la llama que se consume, esa llama pequeña que sigue ardiendo en la oscuridad de la habitación. La duración del fuego corresponderá al tiempo del relato, y es lo que tardaría probablemente en consumirse un fósforo, lo que tardaría en consumirse la vida, la unión del recuerdo evocado y la imagen del presente.

La lumbre inconstante e irregular permite entrever las fotos de algún país lejano, porque siempre es un país lejano. El mundo de un hombre guardado dentro de esa caja que se tiñe del color del fuego porque es fuego, porque es ceniza, porque es el destino escrito, es la única forma que puede decirse destino sin decirlo, sin saber que todo lo que se ha dicho, todo lo que se ha hecho, es para no decir esa palabra.

La fuerza de una caja que se abre y empapa el aire con el perfume del pasado, el hado de un cofre que promete regresar a la incertidumbre de la oscuridad, ese fue el escondite donde mis putas guardaron celosamente los recuerdos del desequilibrio. Pero el amor es olvidarse que se está amando y siempre te olvido, continuamente te olvido, hasta que vuelves inmortal y bella como una esfinge, y juro que es la última vez, y me perjuro una venganza porque sé que tu elección es premeditada y oportuna, porque sé que una venganza podría subsanar la diferencia entre mi espantoso final y tu inmortalidad.

Los días son como la espuma del mar que arde con el viento y que al llegar a la orilla se desintegra. En las orillas de estas manos ha desaparecido tu rastro, y por eso ellas han arrancado las puntas y las orillas de mis dedos para atesorarte como yo lo hubiera hecho. Mi pequeña niña; la espuma que vestía las olas te ha llevado a su mar frío y azul. Ay! Mis pequeñas nadies, fueron tan gentiles de arrancar las costas de mis dedos y guardarlas cuidadosamente para el resto de los días, fueron piadosas en guarecer esta cordura dentro de sus manitos blancas porque siempre se han apiadado del silencio.

La lumbre va haciéndose débil, el mundo va apagándose pero sobre la caja descansará la tierra del tiempo, la tela entramada de los días cubriendo los ojos para observar entre tinieblas la belleza de la que nunca tuvo rostro. Tu vaguedad al ritmo enloquecido de la llama parpadea, y siento el deseo de abrazarte, siento el agotamiento de saber que jamás te he tenido. He deseado vestirte como a las otras, que seas como las otras, como las que vienen ahora y en esta asquerosa mugre igual intentan tocarme. La flama me desquicia junto al recuerdo imperante en la necesidad de construirte.

Y parto hacia esa tarde en el bar La Playa donde fumamos unos cigarros y tomamos el licor de los que no están. Hubiera querido secuestrarte con la furia de los pescadores, con la rudeza de los marineros. El ancla del barco como si fuera el péndulo de un reloj que condena, como si fuera la brújula del destino, como si fuera la balanza de la justa verdad. Ay mi pequeña puta, eras el nombre prohibido, el vocablo que se disuelve en la boca, aunque ahora esta boca haya quedado sepultada en el error del pasado, de querer y no poder, de ser la agonía de los que una mañana no pudieron nacer porque ya estaban sepultados.

Tus pasitos inquietos en las escaleras de los cerros. El puerto de Valparaíso abrazándonos, querida nadie. Un puerto que tiene el poder de susurrar su historia, la historia de sus muertos como una canción disfrazada de brisa marina. Un puerto que fue demasiado lugar para alguien que no es nadie. Siempre es un puerto el sitio donde los muertos pueden venir a buscarnos. Como este puerto abandonado cómplice de un río que quiere llevarme a sus fondos. He procurado que sea la palabra más trivial e insignificante la que pueda nombrarte, para luego reírme con ese tono grave y fanfarrón, mi nadie, mi pequeña niña que todavía no ha nacido, mi pequeño silencio bañado de miedo, de sangre.

En la plaza de Valparaíso me he batido a muerte en un mano a mano de cuchillos por tu nombre de nada, por tu cuerpo de mariposa nocturna. Una mariposa de alas prominentes y negras que no conocía su itinerante recorrido hacia la desaparición. La mariposa que ahora se posa sobre la superficie áspera de esta caja y me condena a desearme a mí mismo. Su cuerpo peludo y negro sobrevuela la habitación, me está buscando, sé que quiere posarse sobre mi rostro. Las migas de pan siguen desparramadas en el suelo. Es apenas un insecto pero de todos modos sabe demasiado. Quiere entrar en mi boca. Se estrella contra los labios. Es el cuerpo de la palabra que quiere entrar en la boca. Las pequeñas putas han venido a adorarme y a cambio tomarán el territorio del deseo, entrarán en mi cuerpo como la daga que esa tarde en la plaza de Valparaíso se clavó en el costado de mis costillas. Luego la sangre comenzó a teñir el empedrado y pensé que tal vez no valías la pena.

Esa tarde saqué mi cuchillo por mis pequeñas putas; las niñas de nadie, mis niñas. Pero ninguno es como tu cuerpo cuando venía de noche y se enterraba hasta el fondo de mi boca, ninguna habría podido igualarte porque desde niño supe tu existencia y desde entonces he comenzado a buscarte, a soñarte simple y compleja, a dibujarte desnuda o vestida de luz. Me he ganado la muerte por tu culpa. Por decirte y decirte cada noche de duelo cuando el duelo aún no podía elegirme. Me habían jurado la muerte, y fue así como el filo se enterró en mis pulmones, de esa misma manera ahora el filo de esas alas flagela mi piel, la piel con la cual te disfrazás y podés volver. El cuerpo se desplomó en la plaza, esa tarde cuando en Valparaíso caía el sol, mientras te desvanecías junto a los extraños rostros que se acercaban y pregonaban mi muerte.

Me revuelco en esta falta de todo, en esta necesidad de espantarte cuando disfrazada de mariposa nocturna regresás para fastidiarme y reírte. He dado mi vida por vos, pequeña niña, siempre haciendo la constante sombra de un femenino en la pared del lenguaje, en la pared donde todo puede ser dicho, todo puede ser escrito, pero yo he preferido callar para salvaguardarte de ese abismo.

Y por fin, lo que vos y ellas deseaban, el charco de sangre buscando el cauce de las baldosas, buscando la salida hacia el pacífico. Los barcos tocando los graves silbatos y las proas blancas resplandeciendo en el mar azul. Tus sueños de nadie haciéndose realidad mientras las pupilas intentaban atrapar, desde ese plano a ras del piso, la última visión del horizonte en un océano que es cómplice del atardecer.

Pienso mientras arde este último destello que voy a cortarte las alas, a quemarlas con este tierno fuego que se consume, simplemente para que no vuelvas, aunque sepa que vas a volver una y otra vez, aunque persiga esa idea de vengarme y sienta culpa cuando sé que él único que puede quemarse es el que está dentro del texto, es el que tiene los huesos gastados y el cuerpo carcomido, es el que padece un encierro entre puntos y comas, es el que ha buscado explicar lo inexplicable únicamente para dañar tu orgullo.

No puedo tocarte con las yemas de mis dedos, y me siento dichoso cuando algo es efímero y liviano como el aire de ese puerto, como tu voz de mujer de tiempos añejos, como el pasado de una ciudad que está sitiada de mentiras, de un país que está detrás de la llama que ya se ha consumido y sigue tambaleando en el borde del mundo, el borde de la gran boca del mundo, la boca de un hombre que no es como yo porque se parece a ella, y es la lengua de un país que se ciñe a la búsqueda desesperada de la última noche para hacer los hijos que vendrán.

La astilla retorcida se ha hecho cenizas y la oscuridad invade el recinto. El cuerpo de la palabra ha desaparecido momentáneamente, se llevó sus alas y el aire necesario para que esas alas narraran la historia. Pero muy a mi pesar, donde te sé irremplazable, observo las cinco pequeñas migas y te pregunto; ¿cómo llenar los huecos sin usar alas de mariposa para decir la historia, mi querida nadie? Cuando los que no fueron, los que no pudieron ser regresan a buscar implacables para ahogarnos en el mar de la venganza, y yo te he malgastado en la podredumbre de mi boca, te he engañado con otras y he injuriado tu nombre, demasiados años negué tu nombre, te he adjudicado la culpa de mis miserias, aunque siga aquí cantando que he dado la vida por vos; -palabra -y me las has arrebatado.

11/27/2007

Esta delgada luz de tierra , poemario de Reynaldo Lacamara

por Gregorio Angelcos

Estructurado sobre cuatro conceptos esenciales para la creación de una obra poética: Memoria, reconocimiento, la palabra, el poema, Reynaldo Lacamara se reencuentra con el pasado crítico en que vivió la sociedad chilena, para dignificar y revalorar la vida de quienes como Jorge Yánez, poeta asesinado en Constitución por la dictadura, dejaron un legado de imágenes constituidas por una concepción ética que, trascienden el contexto de su naturaleza física proyectándose a través de las nuevas generaciones, en una simbiosis de intelecto, sensibilidad y experiencia de vida.

El poeta es sutil pero categórico en el tratamiento del lenguaje, carece de toda retórica como hablante lírico, es cáustico entre líneas con los instigadores de la muerte, y refractario en la forma de concebir y crear su poesía.

Distante del consumo y las modas transitorias en el ejercicio de la literatura, va construyendo sus versos como un orfebre que modela una pieza única e indivisible, con la habilidad propia en este caso de su imaginario, donde no se reproducen las destemplanzas de un lenguaje ciego y coyuntural tan propio de la poesía que reconstruye el pasado desde la memoria.

En Esta delgada luz de tierra, se reemplaza el odio por la reivindicación del derecho a la vida, la venganza por la trascendencia, la rudeza de las palabras, por la sensibilidad y la belleza en la búsqueda de un lenguaje que exprese con exactitud lo que el poeta busca decir y socializar como mensaje poético a través de este texto.

Dice el poeta: Sueño que me sueñas / y entretanto / la mañana se demora. / En esta delgada luz / ¿Cómo soportar el insomnio que me ciega? / Para toda suerte / la noche vuelve a los ojos del que calla.

Extraña interacción entre voces que se comunican sin que existan palabras para hacerlo, son las energías invisibles de dos hombres que se piensan en una realidad que gira en forma circular, y que luego se desenrolla como un hilo silencioso que rueda a través del tiempo sin detenerse.

Reynaldo sueña con Jorge, y Jorge sueña con Reynaldo, en una síntesis donde la vida y la muerte son trascendidas por la construcción poética del primero, creando un espacio de contacto y complicidad entre ambos. Este es el valor de la poética de Reynaldo Lacamara, superar los fenómenos objetivos, romper con el tiempo y espacio real, para crear en el poema, una luz por donde transita la vida de un hombre que fue asesinado, y del poeta que lo rescata desde su memoria para reincorporarlo a la vida, permitiéndonos la posibilidad de percibir su existencia más acá de la muerte.

Una hoja cae / pierde el sentido. / Se ordena una palabra / antes que una palabra ordene. / ¿Por qué una voz / me sujeta? / En la hoguera de otros actos / se desenlaza ingrávida la lengua.

En esta etapa del poemario, los desdoblamientos alteran las convenciones y las disciplinas formales. El texto se crea si mismo, el poeta permite que su imaginario se libere y fluya con entera libertad, impidiendo que la palabra se convierta en autoridad por si misma. Se anexa el fuego que se destempla quemando las insuficiencias de una retórica, que anula la expresión con su carga de inconsciencia verídica y reveladora.

En El Reconocimiento dice el poeta: “En los caracoles te conoceré / en tímpanos profundos de tierra convertida”; redescubriendo al hombre entre la naturaleza, creando de paso la inmortalidad a través de la conversión de la materia en un ciclo de readaptación permanente y perenne; para luego cerrar su búsqueda y recrear su encuentro para iniciar un nuevo ciclo de comunión y comunicación. He aquí los siguientes versos: “A La tierra trizada / donde estarán los huesos / y al humus de los recuerdos, / hasta la enmudecida greda / llevaré mi pensamiento envuelto / y esperaré / tu respuesta / y silencio”.

En La Palabra aparece la conciencia lucida y vital: “Si antes era pálido / ahora / una leche perdida en la niebla / me subsiste, / como mis dientes y mi hambre. La verdad es uno de los antecedentes relevantes que potencia el significado de las palabras del poeta, y la autenticidad para develarse a si mismo frente a esta tragedia mayor, que es el asesinato de un poeta. Nada más absurdo, pero nada más necesario para las tiranías a quienes les duele, los lacera la presencia de un hombre que es capaz de dar cuenta de la realidad de otros hombres, que son capaces de reducir la vida al contexto de un infierno que incinera las almas libres, y subordina a los que culebrean entre sus miedos y las discrecionalidades de un poder sustentado en el crimen.

Por eso la palidez del poeta, el sufrimiento síquico que se expresa en los cambios de textura y de color en su piel, impregnándolo de una nueva y sólida lucidez que lo transportará con una identidad compartida entre el pretérito de su templanza y la validez de su experiencia poética cognitiva.

En El Poema, aparece “el lento velero de las esperanzas”, “rodeado de acantilados violetas y ropaje frío”, “huyendo de róbalos que te persiguen”, “estás muerto pero me vives”, “te envío la carta precisa”, porque “hay una delgada luz de tierra / que alumbra el nacimiento de un poema”.

Y en este poema se reencuentran Jorge y Reynaldo, con la profundidad de sus océanos, con la estética y la sutileza de las palabras empleadas para la acción de crear, con la dinámica del viento que penetra la conciencia de Lacamara para invitarlo a decir lo que no se dice, y lo hace con justicia, con precisión poética, imbuido del dolor necesario, y del optimismo de quien revive en el texto a un hombre que alcanza una sólida eternidad a través de Esta delgada luz de tierra, una obra que nace para incorporarse a los espacios que reconstruyen la memoria con belleza y plena autenticidad.

10/31/2007

ENTREVISTA CON LA ESCRITORA ARGENTINA VALERIA ZURANO

Con motivo de la Realización del Encuentro Internacional de Escritores, CHILE TIENE LA PALABRA: Latinoamérica en el corazón; a realizarse en Santiago y Valparaíso entre los días 2 y 6 de noviembre, hemos conversado con esta destacada poeta argentina quien visita por primera vez Chile, en el marco de este importante evento de la cultura, organizado por la Sociedad de Escritores de Chile.

Valeria Celeste Zurano nació en Buenos Aires, Argentina, el 1 de julio de 1975. Estudió Derecho en la Universidad de Morón, y actualmente cursa la carrera de Licenciatura en Comunicación Social en La Universidad Nacional de La Matanza. Ha editado su primer libro en forma independiente bajo el título de Barco en Llamas, con un sello de autor (Escritores Independientes Unidos.) Actualmente, su segundo libro, Las damas juegan ajedrez se encuentra en proceso de edición bajo el sello Alción Editora.

por Gregorio Angelcos

Algunas de sus obras fueron publicadas en distintos medios como en el Diario Clarín suplemento zonal, en 1995. La Nación, Suplemento cultural, en 1995. La Jornada, México, en el 2005. Revista Papalotzi, México, en el 2006. Publicación en Revista Literatos Nº IV, 2006, Buenos Aires.

Ha Obtenido los siguientes premios literarios:

Primer Premio de Poesía Concurso Literario “Leopoldo Marechal”, Secretaría de Cultura de la Municipalidad de Morón. Segundo Premio Concurso Nacional de Poesía “Alejandra Pizarnik” de Asociación de Escritores Argentinos ADEA, 1994. Primer Premio de Poesía Concurso Dr. Alberto Luis Ponzo de la Universidad de Morón. Tercer Premio Concurso Provincial de Poesía Dr. Guillermo Ara, 1995. Mención en el III Concurso Nacional de Poesía “Cesar Vallejo” de la Asociación de Escritores Argentinos ADEA, 1995. Primer Premio en Narrativa y Poesía en Concurso Literario “Discépolo” organizado por la Secretaría de Cultura de la Municipalidad de La Matanza, 1995. Actualmente lleva a cabo la Edición de una Revista Bimestral de distribución gratuita sobre Arte-Cultura y Diseño denominada Los Otros, la misma es distribuida dentro y en los alrededores de la Universidad Nacional de La Matanza, ubicada la misma en la Provincia de Buenos Aires, lugar que se caracteriza por albergar gran cantidad de barrios emergentes.

P.- Valeria, ¿Cuando y porqué empezaste a escribir poesía?

R.- Comencé a escribir cuentos y poemas cuando tenía siete años, como consecuencia del amor que ya desde niña sentí por las palabras. Todavía no estaba en la escuela cuando leía una y otra vez un libro de fábulas, cuentos y poesías, iba para todos lados con el libro, y recuerdo que quería compartir con toda la familia la belleza que había hallado. Es así como por un lado fue el motivo de haberme enamorado de las palabras, y por el otro lado fue la posibilidad de poder sentir lo que a otros les sucedía, desde niña comprendí la injusticia, el dolor, la desigualdad, la miseria, y entonces, cómo iba a hacer para no escribir!.

P.- ¿Cual es el objetivo de tu literatura?

R.- Uno de los motivos es despertar, quebrar las maderas del gran andamiaje de la realidad que propone una pesadilla de inercia hasta el final, poder correr los velos de la mentira para comprender que vivimos en un mundo donde ya hemos perdido las opciones. Todo está estructurado funcionando por un motivo concreto y específico, y nosotros estamos haciendo de engranajes pero tampoco tenemos real conciencia de eso.

P.- ¿Señala a tus autores esenciales y explica porqué?

R.- Los autores con los cuales establecí cierta complicidad literaria son varios, podría nombrar a Alejandra Pizarnik y Olga Orozco que han invitado al mundo oculto de las palabras, ellas me ayudaron a revelar el lado oscuro y misterioso de cada palabra, creo que ellas mostraron una llave. Julio Cortázar, Jorge Luis Borges, Oliverio Girondo a quienes he podido desmitificarlos y encontrar sabiduría, versiones preciosísimas y sentidas de Buenos Aires, de la paradoja que propone vivir en esta ciudad y también sentirse exiliado. Luego, Marguerite Yourcenar, Djuna Barnes, Proust, André Gide, Clarice Lispector donde he descubierto un lenguaje barroco y ornamentado, el lenguaje poético en la narrativa, los sentidos llevados a la literatura. Rosario Castellanos, Jaime Sabines, Elvio Romero, Alfonsina Storni, Vicente Huidobro; el compromiso social y testimonial con la palabra. No me considero una gran lectora, ni estudiosa de las letras, no puedo ser ni imparcial, ni objetiva ya que sigo enamorada como cuando tenía siete años.

P.- ¿Cual es tu rol específico como escritora?

R.- No creo que uno tenga un rol específico como escritor, son muchas las esferas que componen la vida cotidiana. Tratando de circunscribir, creo que el tema de la literatura me lleva a ser lo más auténtica posible no sólo a través de la obra sino en distintos planos de la vida, y entonces se genera el compromiso; ser consecuente en acción y pensamiento, y es por ahí donde comienzan los cambios que todos están esperando.

P.- Cuantos libros has escrito y señala cual es el de tu preferencia

R.- La verdad es que no pienso en cantidad de libros, escribí siempre, luego algunos fueron tomando distintos formatos y caminos. Lo primero que publiqué fue un libro que se llama Barco en llamas, es una recopilación de viejos poemas y cuentos, en este caso fue una edición que yo misma armé. Luego escribí algunos libros de poemas y prosa poética; Relojes detenidos a las seis, El gran capitán, El libro de las hormigas, todos están inéditos. Una novela llamada Trilogía de la noche, el libro En boca bien cerrada (cuentos) y una obra de teatro, todos inéditos. Este año he decido editar con una editorial un libro de prosa poética que se llama Las damas juegan ajedrez y que lleva varios años durmiendo en los estantes.

P.- Que te propones con tu participación en el Encuentro Internacional de Escritores en Chile.

R.- Cuando suelo ir a los Encuentros Literarios no me propongo nada en especial, sino lo que los mismo encuentros implican; conocer a otros autores y escucharlos, compartir los distintos sentidos de la literatura, debatir sobre el hacer literario en la sociedad, reivindicar la producción literaria como arte y no como un producto para competir en un mercado cultural.

P.- ¿ Que autores chilenos has leido y que impresión te han causado?

He leído a Gabriela Mistral, a Pablo Neruda, a Vicente Huidobro, a Enrique Lihn, a Nicanor Parra, he sentido en estos autores el leal compromiso hacia la palabra y la literatura latinoamericana. En general creo que la literatura chilena es comprometida, contestataria, social, pero al mismo tiempo sumamente innovadora y de estéticas diferentes.

11/17/2006

Canciones de despecho, una biografía de Sergio Bitar

Sergio, cuando era un joven pelucón y con muchos ideales, militó en un partido político tan prometedor como el PPD en la época de su nacimiento. La Izquierda Cristiana se llevó nueve brillantes diputados de la Falange. Sus dirigentes eran políticos honestos y de gran trayectoria, como Alberto Jerez, Julio Silva Solar, Lucho Maira y Bosco Parra; este último era el líder indiscutible de la juventud. Juan Bosco era gordito, como su santo patronímico y, además, de los pocos estupidanleses que ha leído, completamente, en Busca del tiempo perdido, de Proust; un hombre genial, de preclara inteligencia que, afortunadamente para su carácter nervioso, no participa del mierdero político actual. Los Izquierda Cristiana eran casi MIR: un poco troskos, un poco anarquistas y mucho de cristianos por la liberación. Estos conversos revolucionarios ponían muy nervioso a mi tío Salvador, quien quería una alianza entre cristianos laicos y marxistas, y no que los dos primeros se convirtieran en marxistas. Está claro que no le resultó y de ahí una de las razones del fracaso de la vía chilena al socialismo, (para los tontos, es evidente que esta es una paradoja).
Rafael Luis Gumucio Rivas
Sergio Bitar era un joven buen mozo, de inteligencia vivaz, captado por Juan Bosco para ser ministro de Minería del gobierno de Salvador Allende. Como los IC eran puntudos, no les gustaba Julio Silva Solar, un moderado, que fue vetado por su propio partido –la IC – cuando Allende quiso nombrarlo Ministro del Interior. Sergio Bitar fue apresado y conducido a la isla Dawson, luchar “paradisíaco tropical” en el cual el único castigo era escuchar las clases de marxismo del gran sociólogo Clodomiro Almeida y las cariñosas cachetadas de los marinos que, como todo hombre popular chileno, pensaba que los libros tontifican a los niños. Parece que Fernando Flores y Sergio Bitar, captando que el socialismo real iba a morir en manos del Papa Juan Pablo II, se dedicaron a adentrarse en el complejo lenguaje de la cibernética y captaron, anticipadamente, que con las páginas Web se podrían hacer tan millonarios como los niños del Google. Sergio Volvió a Chile, se abrazó con todos sus camaradas que pilló y preparó el derrocamiento legal de la dictadura. Un día llegó a uno de los tantos congresos de la IC, que se realizaban en Punta de Tralca, con el pastel que acababa de firmar por un nuevo partido llamado “por la democracia”, una invención del profesor Ricardo Lagos, que abarcaba todo tipo de personajes: Armando Jaramillo, liberal, un poco siútico; Julito Subercaseaux, un conservador muy simpático y sencillo, que usted podía encontrarlo en los pataches de la Vega Central; Jorge Tarud, hijo de Rafael Tarud, presidente de la medialuna del API y, además, fue generalísimo de la candidatura de Salvador Allende; dos náufragos de los radicales, el manco Víctor Manuel Rebolledo y el hijo de Jacobo Schaulsohn, Jorge, quien posteriormente ha hecho historia, más como lobbista que como repúblico. Posteriormente, perdí las trazas de mi entrañable amigo Sergio; la verdad, es que siempre fui moderado dentro de la UP y me gustaba mucho más el socialismo utpopico, el anarquismo de Bakunin, los Frentes Populares, que el ultra izquierdismo clasista de la IC, razón por la cual siempre votaba por los más moderados dentro de este partido: Alberto Jerez, Julio Silva, Sergio Bitar; lo raro es que los que eran de derecha en la UP, hoy siguen siendo anti neoliberales y los bocones ultraizquierdistas, hoy son empresarios y fanáticos del capitalismo salvaje. Así es la vida. Este cronista no se fue al PPD, por el contrario, fue algo tan inútil como miembro del tribunal supremo del partido instrumental de la izquierda, llamado PAIS. Después de la caída del muro de Berlín la Izquierda Cristiana y el Mapu perdieron toda vigencia y penetraron, desordenadamente, en el PPD y en el partido Socialista; como intelectuales y más políticos, dominaron en ambos Partidos. Es que la izquierda tradicional obrerista estaba en punto muerto, como lo acusaba el más inteligente de los socialistas, don Raúl Ampuero. Sergio, como era lógico, fue elegido senador por el Norte Grande, varias veces presidente del PPD, ministro de Educación, (que terminó sabiendo más que cualquier profesor sobre pedagogía) y, por último, salvó a Mamita Bachelet de las estupideces de su equipo de comunicaciones, catapultándola como Presidenta. El pobre Sergio la está pasando pésimo, pero quién lo mandó meterse en este mierdero, pero Mamá lo levanta y lo baja. Les aseguro que he escrito esta breve biografía, que puede parecer apologética, solamente inspirado por Zeus.

11/13/2006

Sin movimiento las noches son cada vez más frías y más cercanas a la muerte

Diez de la noche, la hoja virtual de un programa de computación en blanco, abundantes cigarrillos y café. Es domingo y las horas han transcurrido en silencio. La información se reproduce anodina de acuerdo con los acontecimientos nacionales, una híbrida programación televisiva penetra los espacios cotidianos con su bulla informe, mientras una luz tenue recorta la habitación entre espacios de luz y sombra, en un ambiente fantasmagórico esperando que se inicie el movimiento de la semana venidera. por Gregorio Angelcos
Las noticias continúan siendo evidentes, corrupción en oficinas latentes del ejecutivo que concitan la atención y provocan el debate entre las coaliciones políticas, los medios que titulan en primeras páginas, las convenciones del lenguaje de los políticos condenando lo que es evidente. Los dineros del erario nacional que se devela en los bolsillos de presuntos operadores de campañas, aunque lo más probable es que ya se lo gastaron, y las pruebas y evidencias solo se reconstituyen en documentos públicos y privados que servirán como instrumentos para una investigación judicial. Al parecer perdió el Colo-Colo y la Universidad de Chile el fin de semana, y a pesar de las derrotas los barristas no desmantelaron ni incendiaron ningún vehículo estacionado en las inmediaciones del estadio, Girardi está entre la espada y la pared, Andrés Zaldivar debe estar con una calculadora esperando su oportunidad para regresar al Senado, si el primero es desaforado y es sometido a proceso por las presuntas implicancias en los dineros malversados en Chile Deportes. Hasta el momento no hay reformas esenciales a la educación y después de unos cuantos desalojos de las tomas recientes realizadas por los pingüinos, bajaron la guardia y se aprestan para terminar el año e iniciar sus vacaciones. Al parecer la noticia se ha perdido y es necesario encontrarla con urgencia. Los deudores habitacionales continúan realizando movilizaciones, interrumpen una sesión de la Cámara de Diputados, la policía interviene, son reprimidos y desalojados. Las multitiendas adornan sus escaparates con motivos navideños y la masa ciudadana deambula y vegeta entre el bien y el mall. La derecha ha perdido su discurso y su estrategia de denuncia se enreda en la telaraña de su enturbiado discurso. Voces autoritarias, monotemáticas y repetitivas hasta el aburrimiento, arrastrando una mochila de detenidos - desaparecidos y muertos por el régimen que decidieron apoyar incondicionalmente y con el mayor entusiasmo. ¡ Ayúdeme usted compadre a gritar un viva Chile, la tierra de los zorzales y de los rojos copihues, con su cordillera blanca, púcha que es linda mi tierra, no hay que otra que se le iguale, aunque la busquen con vela...!. Y es que los cobros de las empresas de luz son cada vez mas altos y los costos fijos que se explican en sus boletas nadie los lee, y cuando alguien lo hace tampoco los entiende. Pero nada tiene demasiada importancia, los robos, los abusos, la marginación social, la democracia, la pobreza, después de todo el país está en oferta desde hace muchos años, y mientras quede una reducida cantidad de circulante iremos a la “última” liquidación a comprar un termo de agua, un llavero con alarma, unas paletas para jugar en la playa durante el verano, y de paso miraremos en la vitrinas los plasmas, los computadores de última generación, y uno que otro automóvil que forma parte de nuestros sueños pero que con nuestros escasos ingresos no compraremos en los próximos veinte años. Ni siquiera en el mítico paraíso porque ya estaremos muertos. Se murió la poesía y la burocracia la descuartizó, y sin mediar tregua alguna fue fagocitándola lentamente. Novoa y Lily Pérez curiosamente dejaron de ser pinochetista, al menos para el debate público. Algunos socialistas se olvidó de Allende y se convirtieron en iconos de la política pública que defiende el mercado, la presidenta Bachelet administra su gobierno con discrecionalidad, la brisa la despeina de vez en cuando pero no alcanza a darse cuenta en su claustro del Palacio. Los comunistas proyectan su futuro con uno o dos parlamentarios para iniciar una ofensiva popular en contra del capitalismo salvaje. En fin, la noticia se ha perdido, ya no nos interesa Ernesto Cardenal, ni Noam Chomsky... con suerte nos motivan Fito Páez y Charlie García y de vez en cuando Los Molotov, pero que no sea muy seguido para que las adicciones continúen por la misma senda. “Chile, Chile lindo, como te querré, que si por vos me pidieran la vida te la daré”. Y es como dice la canción: dar la vida por Chile, por una nueva apuesta hacia la felicidad, impregnada de una fuerte dosis de rebeldía, para que nuestros esfuerzos sean capaces de derrumbar las catedrales y los templos del consumo y abrir este siglo de oscuridad y vacío hacia un nuevo amanecer.

3/07/2006

POESÍA

LA ENTERA NOCHE LLENA de ARISTOTELES ESPAÑA

Ediciones La Pata de Liebre 2005 ( 66 páginas) 40 poemas

Huellas e impresiones sobre las palabras de un poeta de lenguaje mayor por Gregorio Angelcos

Este poemario de Aristóteles da cuenta de los ritmos y los tiempos de conciencia de un poeta que se vincula con la realidad desde su naturaleza humana más profunda y más intensa. En un tiempo donde se privilegia y se recrea el vacío, resplandecen con potencia las imágenes expresadas simbólicamente a través del lenguaje como género mayor, y las palabras como expresión particular de una dimensión existencial, y por tanto, en una atmósfera de filosofía y causa, por una parte; y de creación artística vinculada al valor de lo estético, de lo crítico, de lo político, por la otra, y de la vocación a veces consciente y en otras espontáneas, como provenientes de su esencialidad más intima, de un aprecio premeditado por los valores que sustentan los principios de una necesidad de vida con mayor intención y aprecio por lo humano como imperativo categórico. Una visión de la vida que no evade la problemática que subyace como subtextos, latente, entre los vericuetos alienantes de una modernidad materialista, alienada por los objetos que nutren las debilidades y las vanidades de nuestro transito cotidiano por una ciudad que nos propone una ceguera y una esterilidad frente al asombro y que de paso nos invita a castrar nuestras propias emociones. Aquí la materia predominante es el hombre, un hombre que sintetiza las contradicciones de una interacción homogénea y pálida de otros hombres con sus propias crisis. La realidad para Aristóteles no es una anécdota que transcurre de manera efímera por su piel ni menos por su percepción sensible de los datos que procesa fotográficamente y archiva en un su imaginario, para luego reinventarlos como dilemas en sus textos. El tiempo real del poeta no es el tiempo objetivo, nada es cronológico y desechable porque es capaz de trascender el olvido, la desmemoria no existe, curiosa pero atractiva paradoja. Es parte de una acción vital. Tiempo y espacio específicos son atrapados por su observación de los acontecimientos, captando cada uno los detalles con el rigor artístico de una pintura de Cezanne; entonces reconstruye los escenarios de la muerte, los sabores agrios y ácidos del desamor, la subcultura patética y traidora de la política que conspira desde los salones de las oligarquías para hacernos sentir el peso de la noche. Una noche que nos conmueve por sus misterios más sórdidos, que penetra en nuestro inconsciente colectivo y que paraliza nuestro inconsciente personal con la presencia del miedo. La entera noche llena desentraña aspectos que develan la personalidad de una poeta intransigente y en estado de vigilia constante, ningún segundo está destinado a la distracción paisajística, o a uno que otro vericueto decorativo. Y Aunque nada le es indiferente, a través de sus versos se expresan con una fuerza antropocéntrica: el dolor, el odio, la nostalgia, el deseo contenido, el rechazo a ciertas obviedades y a la intrascendencia como estilo de vida. Cuando España alza su voz poética lo hace con decisión, con convicción, por instinto, haciendo uso integro de su naturaleza animal, pero al mismo tiempo por su naturaleza racional, y por su condición emotiva y su sólida condición poética. Se conjugan en estos versos, el nervio agudo y la sangre que circula a exceso de velocidad por sus venas y que le insufla el corazón hasta convertirlo en una metáfora dispuesta a explotar por todos sus sentidos. El resultado de este proceso es simplemente el nacimiento de un nuevo poema que proyecta una verdad en torno a un hecho o una circunstancia imperecedera en su lógica y permanente y viva en el universo de los textos y los conceptos, visible y sustancial entre tanto contexto y lenguaje muerto desde la insuficiencia de su propio origen. Visión, olfato, audición y papilas gustativas, forman parte de la multidimensión con que aprehende el poeta los sucesos y los excesos de la conducta humana en períodos de la historia y o en su dinámica cotidiana. Luego aparece el talento y su dominio para transformarlo en creación. En palabras sencillas Aristóteles España se la puede, y dada la calidad de su obra podemos afirmar con certeza que estamos frente a uno de los poetas más sobresalientes de su generación. OTRA COSA ES CON GUITARRA Entre los múltiples mitos urbanos que circulan entre el imaginario popular se hace referencia principalmente a tres: La bandera chilena es la más hermosa del mundo, luego viene el Himno Nacional que tiene similar calificación y finalmente: Chile, tierra de poetas; bajo esta última premisa se vienen atrincherando un sinnúmero de francotiradores que de un día para otro, compran un lápiz de pasta importado de Taiwán y rescatando las hojas de un cuaderno de matemáticas o de otra materia de enseñanza que quedaron vacías, se atreven a perpetrar la herejía de escribir un poema, luego viene otro, y así se inicia el ambicioso camino para proveerse de una cierta identidad. Después de un breve recorrido se presentan ante los demás con un cierto aire de superioridad, enfatizando su condición de poeta. A partir de ese instante deterioran la imagen histórica que la sociedad tiene de sus vates, contribuyendo con su presencia a la creación en serie, como si la poesía se tratase de otro producto de consumo que se vende en los supermercados. Libros editados por herejes que entendiendo que su proyecto es el negocio editorial, publican y publican una especie de escoria literaria que no resiste ni el más mínimo control de calidad, pero que sin embargo deambula y vegeta entre eventos, recitales o cualquier otro espacio donde se intente afectar la honorabilidad de una poesía sólida y bien estructurada. Por esta razón y dado que no es posible instalar la censura para evitar la reproducción de lugares comunes escritos en versos, es necesario diferenciar entre poetas con minúscula y poetas con mayúscula, poetas y poetitas, o hablantes líricos y hablantes cínicos disfrazados de poetas. Regresando a Aristóteles España y a su libro La entera noche llena es necesario agregar que su poesía está diseñada con una gran solidez estructural, porque si bien es cierto que se trata de una poesía que evade las convenciones y normas de la poesía tradicional, hay detrás del verso una fonética de un ritmo dinámico, fluido que permite que el lector se desplace con su vista y aprecie el sonido inaudible pero receptivo en el silencio de la lectura personal. Otro concepto que la caracteriza es el de la originalidad de sus imágenes poéticas, con frecuencia encontramos versos que inéditos, propios de la imaginación y sensibilidad artística del autor, y es grato aceptar que no especula con las palabras, siempre el texto tiene una clara coherencia dentro de la libertad con la que se construye una catedral poética, o un pan amasado con las manos y la sabiduría de una mujer campesina. Están siempre presente los olores y los sabores, y la solemnidad de un templo que nos invita a la meditación y al respeto telúrico. Del poema “Detalles de la decadencia” cito algunos de versos sueltos, que perfectamente podrían constituirse en otra unidad poética, porque estos poemas permiten la articulación de nuevos contextos, lo que los hace gravitantes independientemente del ordenamiento vital con que los estructuró el autor: Es el tiempo de los espejos que caminan / es el tiempo de las utopías escondidas en el armario / el tiempo de los ejércitos sin hipótesis ni balas / el de los cristos hechos a la medida del paciente. Los primeros tres versos corresponden al inicio de tres estrofas de “Detalles de la decadencia” y el último cierra el poema propiamente tal, sin embargo podrían perfectamente constituir como lo señalaba un nuevo texto, que además se destaca por la certeza y enigma de algunas de sus imágenes. ¿Por qué “ es el tiempo de los espejos que caminan o el tiempo de los ejércitos sin hipótesis ni balas” ?. Compleja pero atractiva misión de los lectores inteligentes que les interese descifrar el misterio de lo que a veces el poeta dice sin decir. Finalmente es imprescindible e ineludible hacer mención de las ideas expuestas a través de sus poemas por el autor. Hay peso en su argumentación poética, sólidos conocimientos y una cultura sustentada en sus estudios y lecturas sistemáticas, un aprehensión de la historia del país, un bagaje de experiencias vividas al limite y que van desde sus propios dolores, cárceles, exilio, hasta sus propias decepciones, desamor, desencanto, desprecio y a veces odio, sin embargo todo este poemario está atravesado por una constante, el optimismo y la proyección marcada con amor en su destino venidero. Página 9... un verso breve, sencillo, que complementa su hemisferio masculino:” Para Mylene, el amor, el agua, los tiempos que vienen”

3/02/2006

CHILE : Una democracia de Oligarquías

APUNTES PARA OTRA IZQUIERDA
Por Aristóteles España
Ediciones Documentas (Santiago, 2005) acaba de publicar el libro “Una democracia de Oligarquías, apuntes para una nueva izquierda”, de los ensayistas Gregorio Angelcos y Carlos Díaz Gallardo, destacados intelectuales del mundo socialista de nuestro país. El texto está prologado por el ex presidente del Partido Socialista y ex Embajador en Buenos Aires, Jorge Arrate, quien señala al inicio que “la izquierda ha vivido un tiempo que parece arrancado de la poesía del fracaso propia de un tango de Discépolo”.Los autores analizan el comportamiento de la sociedad chilena durante el siglo XX y los comienzos de este siglo desde un punto de vista crítico y con especial énfasis en los análisis y conductas de la clase dirigente que ha gobernado los partidos durante 40 años sin que se produzca el recambio que todo país necesita para repensar la historia y el futuro con nuevos aires y bríos. Este es uno de los pocos países donde los dirigentes se suceden en los cargos y en este último período un reducido grupo ha gobernado durante los gobierno de la Concertación como si fuera un territorio propio, repartiéndose prebendas, cargos, embajadas, gobernaciones, asesorías, relegando a segundo plano a decenas de intelectuales, artistas que no comulgan con sus “exitosas ideas” y con el utópico delirio de que estamos en la puertas del Primer Mundo.En un Chile donde el consenso es la palabra favorita, donde no existe debate y todos opinan lo mismo, sobre todo en lo económico, los gurúes parecen ser Pablo Baharona y Sergio de Castro quienes dan recetas desde los diarios de la cadena de El Mercurio, a los economistas de los denominados polos progresistas y polos cristianos, que lo único que poseen de progresistas es que aún se recuerdan del mayo del 68 y viven recordando al querido Salvador Allende o a la Revolución en Libertad, apropiándose ahora de las tesis del ex mandatario socialista, cuando lo único que hicieron fue fomentar una radicalización más allá de lo que la propia Guerra Fría permitía, expropiando terrenos, tomando fundos, sin una política estratégica que nos dijera adónde conducía todo esto y ahora son gerentes de las mayores empresas privadas de este país y campeones del neoliberalismo. Lo mismo ocurre en el campo de la cultura, donde se ha priviligiado a los denominados artistas de la farándula para enviarlos como agregados culturales a Europa en desmedro de grandes pensadores, escritores que son traducidos a decenas de idiomas y que en Chile están cesantes o haciendo algunas horas de clases en institutos o universidades.Este libro deja al descubierto las negociaciones a espaldas del pueblo con los militares en la primera etapa de la transición, otorgándole facilidades inauditas al ex dictador para que mantenga incólume su relación con los poderes fácticos que lo sustentaron y que fueron cómplices de la apropiación o robo de dineros fiscales mediante coimas, ventas de armas y uso personal de los fondos reservados del Estado, a vista y paciencia del primer gobierno de la Concertación.Gregorio Angelcos y Carlos Díaz hacen un tremendo aporte para que estos temas se analicen no sólo en los pocos centros de estudios que existen en el Chile de hoy sino que ojalá llegue a los jóvenes que hoy están más imbuidos en los pequeños temas de la coyuntura que en el mundo de las ideas. No es casual que este libro no haya sido comentado por ningún medio de comunicación chileno. Sus análisis sobre la derecha son fundamentales para comprender incluso el actual período, ya que en el segundo gobierno concertacionista ello fue muy evidente. 2 Los autores son acuciosos en construír un corpus analítico donde enfatizan que a la derecha le interesa la mantención del modelo económico y la institucionalidad legada por la dictadura especialmente el sistema binominal para diseñar una corporación de oligarquías entre ambos sectores mayoritarios para repartirse el poder en las próximas décadas. Todo el inteligente diseño en el campo jurídico y político destinado a defender a militares y funcionarios de la dictadura involucrados en violaciones a los derechos humanos, fenómeno que se mantiene hasta el día de hoy donde el propio Ministro de Defensa defiende a un oficial de la CNI destinado en la misión internacional de Haití.En el caso del mundo judicial resultó penoso que no fueran capaces de hacerse una autocrítica, especialmente la Corte Suprema, quienes con su silencio avalaron la dictadura y los crímenes perpetrados por agentes del Estado, como está en los registros de la Comisión Rettig y el Informe Valech.El libro analiza los límites de la democracia representativa actual. Señalan los autores “que es un dato evidente que el mercado determina el accionar de la política, relegándola a un rol secundario”. Otra conclusión importante de este valioso texto es que “los partidos políticos son fantasmas colectivos que cumplen con requisitos de número y poseen estructura nacional, pero el conservadurismo del sistema que los regula más sus propias lógicas internas, los mantiene detenidos en una condición funcional. Las oligarquías que en ellos se vienen reproduciendo desde el año 1988 actúan burocráticamente sobre el mismo, sin cuestionar la legitimidad de su origen ni los contenidos de la legalidad que fija los criterios de funcionamiento del sistema político”.Gregorio Angelcos y Carlos Díaz recuperan el rol del intelectual y el de los artistas en épocas de conformismo. Se rebelan contra el pensamiento oficial. No le escriben como algunos poetas actuales odas al Presidente o himnos oficiales a los Partidos políticos, sino que colocan el dedo en la llaga para que los intelectuales oficiales del gobierno recuperen su capacidad de soñar y de construír utopías para los tiempos venideros. El pueblo en general y los jóvenes se desencantan porque no tienen espacio para volar o para construír metáforas con emoción. Hoy día, hasta algunos poetas jóvenes endiosan la palabra en vez de la emoción, y no construyen con vigor y energía los espacios para que seamos de verdad un país libre y no una colonia norteamericana y del FMI.Sería iluso negar lo positivo que fue recuperar espacios democráticos y de convivencia civilizada sin que te fusilen porque no piensas como el gobierno, pero falta tolerancia, diversidad, nuevos equipos, nuevas revistas. No puede ser que el gobierno entregue recursos estatales a Agustín Edwards en publicidad para sus diarios, mientras cierran revistas como Rocinante y las editoriales no publican a los nuevos talentos, sino a best seller importados desde el imperio con crímenes, purgas, drogas, como si fuéramos un campo de experimentos para el nuevo diseño de las potencias a sus enanos mentales.Bienvenido este libro y ojalá pueda venderse y distribuirse para conversar, hurgar y buscar un lugar para el pensamiento de verdad progresista del cual sólo queda el nombre.

POETAS BENDITOS

Recitando la nada se desplazan por la era del vacío creyendo en una consagración que nunca llegará

...BENDITOS POETAS Una plaga de lirismos mesiánicos pulula entre la multitud de voces que contaminan el aire multiplicando la polución ambiental. Cientos de gases tóxicos que vomitan boquitas sencillas, ambiguas, multiformes, que abusan de los adjetivos, inventando metáforas que aluden a su vanidad, a su escaso talento, a su particular concepción de la vida. por Alone Delon Se trata de una cofradía de poetas benditos que odian y desprecian la poesía de Neruda, de Parra o de Huidobro. No tienen conciencia de sus limitaciones y carecen de todo pudor cuando llega la hora de subirse a un entablado, y micrófono en mano disparan una docena de versos arrebatados a su intelecto y a su pobreza de vocabulario, que por instantes, resulta patética. Son pequeños ghettos que proliferan como hongos silvestres, venenosos, en cualquier sitio de la ciudad, donde hacen gárgaras con la palabra cultura; cuestionan la teoría literaria que en general desconocen, y la experiencia de siglos de poesía creada por vates de excelencia, declaman con irreverencia, asumen que su rol es transgredir los estilos y proponer una estética crítica pero que carece de fundamentos a la hora de analizar su proyecto poético. Asumen un estereotipo artístico que compensa artificialmente la falta de conocimientos sistemáticos, “poeta”, palabrita en apariencia sencilla, pero de gran complejidad y exigencia. No es cosa de urdir unas cuantas ideas básicas, dispersas, para adquirir tan noble condición, pero como la ciudad está plagada de herejes y patudos, aparecen de improviso los guarenes que se homologan con el término, traicionando al diccionario, abusando del idioma, trinchera desde la que dogmatizan, enunciando algún punto de vista raquítico como sus neuronas, convirtiéndose arbitrariamente en personajes que hablan desde un falso principio de autoridad. En gran medida son fundamentalistas, y por tanto representan lógicas cerradas, con un aire de fascismo, antitéticas pero carente de proyecto, negadoras de los procesos cotidianos que deben asumir los hombres de hueso que transitan por la ciudad haciendo de las suyas, para ganarse el pan nuestro de cada día. Quien haya asistido a un recital poético perpetrado por estos iluminados, los que además cuentan con la vena de Dios, a quien también niegan o rechazan por su discurso metafísico, tendrá una visión más categórica sobre su prepotencia y la exaltación de sus egos. Todos leen poemas que nadie leerá por iniciativa personal, o porque posea cierta sensibilidad frente al género, de tal manera que, se trata de un proceso circular en donde el propio autor se comunica consigo mismo, y con uno que otro despistado que mostrará una expresión facial de interés por el texto, aunque por dentro esté completamente aburrido, esperando que pasen los minutos para beberse unas copas de vino a la salud de los poetas de turno. La envidia de los demás recitadores es otro síntoma de la descomposición de estos ambientes. No están ni ahí con la problemática enunciada por el parlante que declama sobre el escenario, solo esperan su turno para dar rienda suelta a su legitima aunque pobre expresión lírica. Criticarlo todo es su norte, y por tanto, la rivalidad es un factor que agudiza la competencia. “Todas iban a ser reinas”, pero la noche termina devorándose esta vorágine de intenciones artísticas, provenientes del esfuerzo de una naturaleza didáctica y un tanto compulsiva. Chile país de poetas versa el mito popular y un porcentaje importante de jóvenes y viejos relacionan este axioma con su propia identidad, convirtiéndose después de unos cuanto versos en críticos eximios de Neruda, la Mistral y otros poetas que nos legaron un patrimonio poético sólido, culto, que se proyecta a través de voces como las de José María Memet, Jorge Montealegre, Teresa Calderón, Alejandra Basualto, entre otros. Como corolario a este grupo de personajes grandilocuentes que transitan representando un estereotipo falso por la vida, solo cabe elevar un cartel de protesta popular que diga: SE PROHIBE ESCRIBIR POESÍA

LAGOS

ADIOS PROFESOR por Fernando Andrés Caro Estamos ad portas de su abandono de palacio. Y quiero despedirme como corresponde a los amigos. Porque estoy seguro, sale con más que menos simpatizantes, al menos eso grafican las encuestas que tanto han caracterizado a la política contemporánea. Recuerdo cuando asumió. Las lágrimas que muchos maquillaron en sus rostros. Emotivo hasta el llanto. Ver que la prensa extranjera hablara de un “nuevo” socialista en La Moneda. Rodeado además de los protagonistas de la cultura. Nos hacían pensar que finalmente la movilidad social nos permitiría alcanzar una estabilidad laboral fuera de las añosas instituciones como el credo, la milicia o el parlamentarismo. Muchos pensaron que su mandato, por haber sido alcanzado de modo tan reñido, sería la democratización de nuestra carta magna, y en parte lo consiguió. Con un pacto consensuado con el poder económico. Que para la Zig-Zag y Arrayán será una “Nueva Constitución 2005 que rompió con los enclaves dictatoriales”. Para los que anhelamos más participación ciudadana, se trata tan solo de un avance. Pese a desmentirlo públicamente, sospecho que vuestro interés es volver en 2009 -proviene de una familia longeva-, y entrega la administración a su favorita y la del merchandising político. Cuatro años de stablishment administrativo con una fuerte dosis de tecnocratismo y una pizca de participación a las células ciudadanas comunitarias. Harto pan y circo para un bicentenario de reencuentro con el padre. Y es que sus pretensiones van más allá de las charlas en universidades extranjeras. Son cuatro años junto a sus nietos, para volver en gloria y majestad. Abandone sí presidente ese tono tan marcial. Lo queremos cuando es un verdadero profesor. No cuando se viste de institutriz y a punta de luma pierde el control. Nosotros también tenemos el derecho sagrado a pataleo. La bencina está a más de $620 presidente. Las colas aunque numeradas aún persisten en los consultorios. Defendió más a Andrónico de los peruanos, que a los cesantes del hambre. Estuvo a un paso de condonar a los asesinos, mientras que a los menores con eufemismos se les dijo si “calificaban” o no. Acabamos con la censura cinematográfica, pero todavía quedan censurables acciones en el país. El momento más fatal de vuestra trayectoria es el manto de duda que la derecha impregnó al descubrir los dineros sucios en el MOP y sus derivados GATE, CIADE, etc. “Podrían” involucrarlo en millones que sin saberlo, “según altas fuentes”, “alcanzarían” las cuentas bancarias que financiaron su campaña presidencial. Vamos si no lo cree me ofrezco para ser un humilde colaborador en Lagos 2009. Como si todo ese diseño de bicentenario no tenga nada que ver con las pretensiones de un estadista de la magnitud vuestra. De ante mano le propongo algunos gingles radiales y eslogans. “Ahora sí con Igualdad”, “Lagos el retorno del rey”, “el presidente que merecemos según los poderes”. En fin, como verá material sobra y apoyo ídem. Retomando eso de la frustración de muchos “actores” de la vida cultural, el episodio de la entrega del Premio Nacional de Literatura para Raúl Zurita, conocido por el chaqueteo criollo como Real Basurita, terminó por sellar su paso en la poesía nacional tras escándalos que no vale la pena traer a colación. Escribió “Mi Presidente”, quizá fue algo que nunca le dedicó, al menos eso sólo lo podrá decir Zurita en alguna conversación y sólo para la tertulia dirá: “Eso lo escribí pensando en De Gaulle”. Quizá motivado por esa curiosa forma de ver la poesía que profesa, eso de “escribir como se habla”. Es divertido pensar que un poeta pueda convertirse en el mejor anunciante de gotas para quitar el rojo del ojo. Y que un socialista le entregue el mayor de los galardones literarios del país. Con una mirada ni tan rojiza, en cualquier día de otoño debió reflexionar que usted salió electo por ese cinco por ciento de diferencia con una derecha que batía hasta la marca del general en el plebiscito. También abandonó, a varios jóvenes que le dijeron “no se olvide de mí presidente”, mientras recorría Chile con un eslogan de igualdad que al final para los lactantes de biblioteca, acérrimos cuestionadores, motores del desarrollo, se limitó a entregar mejoras sin consultas. Con todo ese código dictatorial que tanto combatió. Algo que puede ser leído por la historia oficial como una mano dura frente a los berrinches universitarios que abundan por la literatura occidental. Pero no se trataba de universitarios con la convicción de llevar a la imaginación al poder. Eran y son personas sin una mayor pretensión universal que sus propias bocas. Poder por el poder. Algo que no debía repetirse por azar de la naturaleza es tópico de las aulas en este trozo del planeta. Los nuevos referentes políticos no existen, salvo su propio hijo. Es desde todo punto de vista aplaudible el hecho de abandonar el mandato con una popularidad más alta de la que se alcanzó en las urnas. Sin dudas la Concertación es el pacto político más exitoso de la historia nacional. Pero Chile necesita un remezón para que no se convierta este exitoso pacto en el caldo de cultivo, para la corrupción como ocurriera con las cuatro décadas del PRI en México. Usted deja ad portas a su regalona en el palacio para dedicarse -y se lo digo con absoluta envidia- a repartirse por las universidades del orbe en esas que los jóvenes no pagan, sino que hacen mérito por la excelencia, hablando precisamente de las formas de “como somos capaces de...” una de las frases que más recordaré de su labia pedagógica con la que enfrentaba a la turba de reporteros que anhelaban sacarlo de sus casillas, con brillo poco en sus preguntas, quizá por ese sello de respeto que mantuvo, pero que sin duda no recuerdo haber visto tanta mala leche de parte del periodismo al que usted remitió carta. Muchos de sus colaboradores lo perjudicaron. Hablando de la misiva, su esposa, Luisa Durán, será recordada por la opinión pública, gracias a las sonrisas que dibujó en las mujeres. Aunque ya muchos pinten un diente de Bachellet en las micros. Resulta desalentador observar la política que nos hereda. Todo ese fervor con el que lo aplaudimos en el forestal. Me hizo incluso trabajar en mi práctica en uno de vuestros ministerios, toda esa gallardía, se iba diluyendo con esas “salidas de madre” que emanaban de palacio. Estoy de acuerdo con los anhelos de la derecha para acabar con su legado han sido dirigidas erróneamente, porque de lo contrario tendrían atisbos de esquizofrenia histórica, pero, donde voy a ser indesmentible, es que las verdaderas diferencias estaban dadas desde una óptica social que en principio se acerca más a su pacto que al otro bando consagrado en el sistema electoral binominal que ampara. Su legado ambiental es paupérrimo. Los cisnes espero que se hayan marchado hasta su casa en Curanilahue, para que pueda gozarlos mientras no sean víctimas de la prepotencia con que operan las industrias en la tierra que nos convoca. Hablábamos de la carta, y lo perjudicial de algunos de sus colaboradores y doña Luisa. El día que El Mercurio publica la bullada carta que pronto la prensa entera calificó de “presión indebida”, fue muy malo decir que era “de carácter privado”. Esos apellidos de las jodidas de pingüinos que lo fastidiaban. Aunque en el fondo de su carta comparta su esencia, fue muy malo tomar la imagen del Lagos que apunta con el dedo, cuando ese padre ya estaba asumido en la sociedad. Los chilenos, es cierto, que para un análisis liviano necesitaba un padre para llevarlo adelante, pero no uno inquisidor y simpático a la vez. Hasta una tormenta lo acompañó en un momento de cuestionamiento, pese a que no le gusta “prestarse para las cámaras”, tuvo un manejo comunicacional de primer orden. No como otros que hasta con las vacas conversaron y recomendaban el hilo de coser para los dientes. Han pasado seis años. Lo vamos a extrañar. Sólo nos queda decirle adiós. Aurevoir, sayonara, ciao, see you, que te vaiga pirulo.

SANTIAGO FARSANTE

EL NUEVO REALITY DE LA SOCIEDAD CHILENA por Enzo Borroni Ricardi Aquí estoy de nuevo, día miércoles 8.00 horas echado sobre el sillón –me quedé dormido con una frazada encima- y enciendo el televisor. La carpeta atiborrada de currículos bajo el brazo ya fue entregada, por lo que me levanto sin nada más que hacer. Nuevamente el hombre que pronostica el tiempo no ha podido contra la naturaleza y mi consuetudinaria ingenuidad frente al relato me tiene cagado de frío. Comienza el noticiario matutino y el ministro de hacienda orgulloso apareció indicando su satisfacción por haber bajado nuevamente la cesantía. En qué planeta me pregunto vivirá el puesto de confianza del Presidente Lagos. Si los cesantes marcáramos en el people meter, las empresas nos pagarían millones por publicidad. Las cifras muestran un 8% es decir cerca de 600 mil chilenos sin trabajo, pero, quien dicta estos números parece no contar unos cientos de miles más que deambulan al mismo tiempo que yo por las calles de Santiago y que del miércoles en adelante se dedica a ver TV. Vuelve a nacer una nueva pregunta, señores dueños del país –políticos y empresarios- acaso los estudiantes que se licenciaron de la enseñanza media, los egresados de las distintas carreras de la educación superior y todos aquellos que nunca han tenido un contrato no existen, no son chilenos, no son un número más para contar? Digo esto porque para ser cesante en Chile primero debes ser contratado y después de que la guadaña pase por tu cabeza te ganas el prestigioso premio de ser nombrado Sir Desocupado. Avanza la parrilla programática y los programas de farándula se toman la pantalla. Estupidez tras estupidez y los pseudo periodistas –por más que tengan cartón- prosiguen con el festival de la tontera, por lo que el saping me acalambra el dedo pulgar. Nuevamente la noticias y nuevamente aparece la misma cuña de la mañana y de la noche anterior. La igualdad señor ministro que tanto se prometió no la veo por ningún lado. No faltará el iluso (si es que pertenece a la masa) o sin vergüenza (si es que pertenece a algún grupo político o económico) que volverá a presentar la famosa solución de la flexibilidad laboral… patrañas señores, eso demuestra la insensibilidad más paupérrima, más trabajo no significa dignidad, menos cuando el sueldo de un chileno se parte en dos para que otro obtenga un salario, si es que se pudiese llamar de tal forma. Increíblemente viene la teleserie y después otra y otra más para terminar vomitándolas, ni la sal de frutas puede ya… urgente un neurólogo y gastroenterólogo por favor!!! Pero todavía no acaba, ahora se repiten las noticias y el Presidente de la CPC le estrecha la mano a su homólogo de la CUT, se ven tan lindos, capaz que terminemos con la explotación laboral y los sueldos suban como la espuma de la cerveza, esa que con la plata que no tengo no puedo tomar. Después de un día más en la vida de quien no tiene nada que contar, salvo lo que la TV me cuenta, atisbo entre el mareo comunicacional, gente completamente desquiciada que se gana la vida mintiendo, algo intrínseco en el ser humano pero que no provoca que festine dicha característica. Terminan las noticias en donde 3 destacados personajes se pelean el poder mintiendo. El señor del tiempo vuelve a decirme el clima que mañana no aparecerá por el televisor de mi ventana, después el bacanal de programas en donde un buen poto y un par de tetas reciben al asqueado cesante, un par de humoristas que no nos hacen reír y el actor de la teleserie que en una entrevista esta mañana en un matutino igual de mentiroso que todos aquellos, hablaba de la desigualdad… señores no será que sus sueldos también contribuyen a la desigualdad, y el sueldo y sobresueldo del político, y el sueldo de la mina tonta y escasa de sensualidad que dice ser modelo, y el sueldo del futbolista que no sabe hablar pero aparece en el estelar, y el sueldo del ganador de un premio que entregan jueces de su misma mala raza, hacen de este país una MIERDA FOME Y MALOLIENTE!!. Entonces después de sacarme la rabia frente al televisor y haberle mandado saludos a todos sus familiares, me acuesto exhausto a encontrarme con lo único real que me va quedando y que no me miente… el sueño de poder despertar de esta larga pesadilla.

9/13/2005

REPENSAR A ALLENDE, PENSAR COMO ALLENDE

por Jorge Arrate
Las derrotas son completas sólo cuando los vencidos olvidan las razones por las que lucharon. No es el caso de los derrotados el 11 de septiembre de 1973. Hay explicaciones para la fortaleza de su memoria; pero una es la principal: Salvador Allende. Para los vencedores de entonces esta constatación evidencia los límites de una victoria que pretendían total. Por algún tiempo todavía, casi obsesivamente, persistirán en sus intentos de imponer en Chile, por diversas vías, las reglas del olvido. Una vez más, fracasarán. Allende, el socialismo, la izquierda, son parte esencial de la nación, de su ser, de su cultura. Aquel que pretenda suprimirlos como recuerdo, referente, idea, partido, movimiento o fuerza, tendrá que asumir, de nuevo, la odiosa tarea imposible de suprimir parte de Chile. Por eso, cada año, en septiembre, pensar en Allende, recordar a Allende, repensar a Allende es casi un rito, pero un rito con significado: se trata de desentrañar nuevas claves que permitan avizorar un mejor futuro, como el que concibió Allende. Treinta y dos septiembres he recordado y pensado una y otra vez la figura de Allende y veo, digno, sereno, al constructor de justicia, al luchador por el socialismo. Pero con el tiempo emerge para mí un Allende más “incómodo”. He ido descubriendo un Allende inconfortable, portador de anomalías y desórdenes, un gran crítico práctico de la sociedad capitalista latinoamericana de su tiempo pero también un crítico de los modos que la izquierda propuso para cambiarla. Allende tuvo un accionar político inconformista, indócil, rebelde, que coincidió y disintió con la izquierda o las izquierdas (su izquierda, sus izquierdas), normalizadas por ese entonces, en su mayor parte, en discursos teóricos sólidamente establecidos que aspiraban a clasificar y dotar de “regularidad ” el discurso allendista. Quizá por eso en la experiencia de la Unidad Popular victoria y derrota están fuertemente imbricadas: factores que destacan positivamente en uno de esos momentos se expresan con signo negativo en el otro, y viceversa. De esta manera, la práctica democrática de la izquierda y el acatamiento de los marcos jurídicos que caracterizaba a la sociedad chilena en general, permitieron invocar exitosamente disposiciones legales y tradiciones políticas para consagrar constitucionalmente un triunfo electoral con poco más de un tercio del sufragio popular. Pero los mismos factores incidieron, por ejemplo, en la debilidad manifestada en algunas ocasiones para ejercer con mayor energía facultades legales o constitucionales o en la audiencia que lograron las voces que proclamaban que el gobierno incurría en ilegalidades o utilizaba contra su espíritu la legislación vigente. Mientras la práctica reivindicativa impulsada durante largos años por el movimiento sindical orientado por la izquierda se tradujo en fuerza de masas y se reflejó en los resultados electorales, esa misma práctica se expresó en la orientación consumista de algunas etapas de la política económica del gobierno y fue aprovechada por la oposición para perforar la fuerza de la Unidad Popular incluso en segmentos de la clase obrera organizada. Mientras una cierta mezcla de ignorancia y apatía de la izquierda en relación con los problemas de la seguridad nacional y las Fuerzas Armadas (¿o era un sentimiento de impotencia?) impidió la creación de áreas de conflicto inminente o de abierta contraposición, dicha apatía y desconocimiento se expresó durante el gobierno en las dificultades para conducir una política exitosa en esta importante área. Es que el proceso chileno al socialismo era surcado por corrientes subterráneas. Una, la tensión entre el proyecto y su vía con su actor o impulsor, es decir, la contradicción entre la llamada “vía chilena al socialismo” y la izquierda, el protagonista que debía conducirla en cada una de sus fases. Dos, la tensión entre las características del protagonista y las tareas que el ejercicio del gobierno imponía como condiciones necesarias, aunque quizá no suficientes, para tener éxito. Desde el día en que la izquierda triunfó en las elecciones pareció vivir con una dramática duda sobre su propio proyecto. Para algunos casi toda incertidumbre tendía a resolverse si había organización coherente y sólida y dentro de los límites que su propia elaboración teórica suponía a los acontecimientos en curso. Para otros el problema era mayor: la experiencia allendista contradecía hasta ese momento las estimaciones políticas de congresos partidarios y las profecías que indicaban que la lucha electoral y pacífica sería fatalmente intervenida por la derecha violenta. Similar era la situación de sectores en pleno proceso de radicalización y en actitud crítica al conjunto de la izquierda histórica y específicamente de su principal líder electoral, Salvador Allende. En 1970 la Unidad Popular asumió el gobierno con el lastre de las disfuncionalidades provenientes del pasado, de esa contradicción entre el proyecto que surgía triunfante pero aún no realizado (¡nada más que la victoria de una insólita esperanza!) y las posiciones teóricas consolidadas, probadas en otras latitudes y con la apariencia, entonces, de cierto grado de éxito. Allende obviamente no podía reescribir el pretérito: la fuerza con que contaba era la que existía, con sus incuestionables virtudes y sus innegables limitaciones. No tenía otra alternativa que superar las dificultades sobre la marcha. Y, como también era esperable, este hecho constriñó severamente los márgenes de libertad del Presidente para actuar y redujo severamente las opciones disponibles. Desde este punto de vista es posible sostener que los partidos de la izquierda protagonistas de la Unidad Popular, más allá de sus aportes impresionantes a la generación y desarrollo del proceso, de su probada lealtad y heroísmo, y eventualmente de su razonamiento político en alguna coyuntura más afinado que el del Presidente, constituyeron una fuerza más normalizada, apegada al canon teórico, mientras Allende, en posiciones contra la corriente, teóricamente no consagradas, por eso mismo mucho más complejas que los recetarios vigentes, fue más innovador y levantó con su acción una crítica de la izquierda chilena mucho más profunda que las autocríticas “oficialistas” que circulan hasta hoy. Al recordar la izquierda chilena de los años 60 y 70 es posible identificar dos elementos como factores de consolidación de identidad y de unidad: uno es el liderazgo de Allende, el “allendismo”, el otro es el rol de la teoría política como factor esencial de un pensamiento básico común relativamente compartido. Con al perspectiva que da el tiempo es posible entender hoy que la teoría, como cemento y uniformador, y el líder, como difusor, mediador y vértice adquirieron por momentos contornos antagónicos. La Unidad Popular tuvo una doble faz: reflejó la ortodoxia en la teorización no idéntica de sus partidos pero fue original en su práctica. La ideología se sostenía en el canon teórico, la práctica en Allende. La teoría y Allende eran los cementos de esa izquierda. Ambos elementos no convergían necesariamente y esa divergencia contribuyó a las debilidades de conducción de los partidos y del propio Presidente. En este sentido Allende representó una paradoja: el político de izquierda más inserto en la institucionalidad, el que predicaba la posibilidad de construir un nuevo Estado con continuidad legal entre el que deseaba reemplazar y su sucesor, el más asimilado a los estilos y prácticas de la política del período denominado “Estado de compromiso”, desordenó todos los esquemas y principalmente los de sus propias fuerzas de sustentación. Recabarren, Mariátegui, el Ché, Allende, cada uno a su modo, desordenaron, desecharon los caminos ya codificados. Pensar como Allende hoy no es literalmente pensar como Allende. Es pensar como lo hizo Allende: no renunciar al examen atento de los datos de realidad y analizarlos con espíritu crítico y libertad. Al intentar un pensamiento propio y renunciar a la mera imitación Allende abrió nuevos caminos, siempre fundado en principios. Debemos perseverar. (*) Jorge Arrate fue Presidente del Partido Socialista. Hoy preside el Directorio de la Universidad de Arte y Ciencias Sociales (ARCIS).

9/07/2005

Mito, triquiñuelas y control en la empresas del Chile democrático

El país exitoso y tan bien evaluado por el neoliberalismo internacional, por sus índices de crecimiento y su política macroeconómica. Que progresa y se moderniza bajo la conducción de la Concertación y las estrategias empresariales de mercado, presenta en el plano laboral como paradoja un cuadro de bajos ingresos cuyas variaciones en el tiempo, contrastan con los niveles de concentración de riqueza acuñados por los grupos económicos que controlan las industrias de mayor volumen y el sector financiero.
por Gregorio Angelcos Esta contradicción tiene su origen en el añejo plan laboral elaborado durante los años de dictadura por el ministro José Piñera (hermano y cómplice del presidenciable Sebastián Piñera). Se trata de un conjunto de normas pensadas para debilitar a las organizaciones sindicales fijándoles un marco restrictivo a su acción. De esta manera se condicionaron el derecho a la huelga, se establecieron criterios asimétricos en los procesos de negociación colectiva, y se disminuyeron considerablemente, los derechos laborales del trabajador. Las empresas por su parte han creado procedimientos administrativos internos que limitan aún más la capacidad de los sindicatos y gremios para mantener los equilibrios básicos a la hora de negociar un tratamiento salarial más holgado, y de paso, disminuir las medidas de protección frente a las decisiones unilaterales de las empresas en lo referente a despidos, suspensiones, o reemplazo de un funcionario por otro, sin que el afectado disponga de un respaldo jurídico y una organización sindical sólida que represente sus intereses. Por esta razón, la denominada “flexibilidad laboral” argumentada por los empresarios como una “herramienta para aumentar el empleo”, se instala como otro elemento destinado a fortalecer la exclusión y la explotación en el mundo del trabajo. La “flexibilidad laboral” potencia la inestabilidad del trabajador privilegiando los intereses de los empresarios para continuar por la senda antidemocrática de concentrar la riqueza. Con esta “herramienta” otorgada en complicidad por el gobierno y el poder legislativo se podrá despedir y sustituir con gran facilidad a un trabajador, simplemente contratando mano de obra temporal por una determinada cantidad de horas que serán valoradas subjetivamente por el propio empleador. Así, la incorporación de trabajadores bajo esta modalidad, permitirá a los patrones valerse de este mecanismo como un recurso en su beneficio al momento de fijar la política salarial de una determinada empresa. Un trabajador de contrato fijo o de planta con una determinada remuneración, deberá asumir la incorporación de otro trabajador a contrata o con boleta de honorarios por una cantidad de horas inferiores a la jornada laboral establecida por ley. Si ambos desempeñan el mismo rol en el proceso productivo, es obvio, que el segundo será contratado por menos ingresos que el primero. De esta manera, y dado los índices de cesantía que se mantienen relativamente estables en el país, la eventual legislación para imponer un régimen laboral con “flexibilidad laboral” incluida contribuye a disminuir en forma creciente, los recechos e ingresos de los trabajadores. Es necesario agregar que, la política salarial en Chile es una de las más bajas del continente, sin embargo, los mecanismos de control y regulación estatal de los espacios laborales se escapan frecuentemente de su acción, distanciándose cada vez más, pues la ideologización de la idea de descentralizar para radicar el manejo de la soberanía económica en los grupos financieros, hacen que gran parte de los conflictos que se dan en el ámbito del trabajo, ya no sean del ámbito de competencia del gobierno de turno. Es un problema estructural legalizado y legitimado por el poder económico y político en clara concomitancia, y en desmedro de la enorme masa laboral que mueve la vida económica del país. Por esta razón, la posible acción del gobierno se ve impedida formalmente de ejercer su autoridad en un contexto económico que consolidó su autonomía para preservar las inequidades, y por tanto, la valoración monetaria del trabajo humano es determinada por la decisión y la voluntad de quien contrata un servicio determinado, en este caso, el patrón. Lo básico que resuelve el Estado es la fijación del sueldo mínimo, cuyo valor actual es de $120.000 mensuales. No sin antes, consultar con los trabajadores, pero principalmente con los gremios empresariales, quienes tienen la última palabra. Misérrimos $120.000 que incluso no se cancelan en muchos lugares de trabajo como supermercados, tiendas en los mall, servicios gastronómicos, labores agrícolas, entre muchos lugares de trabajo, pues el monto del salario está incluso por debajo del valor señalado. Existe entre la opinión pública, el juicio de que en el sector privado, los ingresos son superiores en promedio a los del sector público. En conversaciones con obreros, empleados, funcionarios y profesionales que trabajan en el aparato del Estado, los municipios y empresas que desarrollan diversas funciones en el mercado, comprobamos que los primeros tienen estatutos administrativos más flexibles, con evaluaciones de su desempeño laboral hecho por los departamentos de recursos humanos en forma compartida por los funcionarios electos por los propios trabajadores, y que ganan y gozan de una estabilidad bastante más razonable que en numerosas empresas del sector privado. Al analizar este tema centramos la observación en la gran masa laboral que es la que en definitiva debe preocupar esencialmente a una verdadera propuesta socialista. Sólo tres ejemplos para graficar el fundamento del texto: un(a) empleado(a) que se desempeña como cajero(a) en un supermercado tiene un ingreso promedio de $120.000 mensuales, en la misma función de recaudar dineros en una caja municipal o de alguna repartición del Estado que realiza cobranzas, el promedio del salario alcanza a los $280.000 de promedio mensual. Una secretaria común de una empresa del sector privado recibe un salario promedio de $150.000 mensuales, en cambio, en el aparato del Estado está por sobre los $200.000 mensuales. Finalmente, un arquitecto de una empresa constructora tiene un promedio de ingresos de $600.000 al mes, mientras que en el aparato del Estado está por sobre los $700.000 mensuales. Y así se reproduce el cuadro en un numeroso conjunto de actividades productivas y de servicios en el país. Por tanto, mantener el volumen del Estado permite garantizar un amplio espectro de empleos con salarios bastante más dignos que en el sector privado, derrumbando de paso el mito de mejores ingresos donde opera el capitalismo libre de trabas para perpetuar el modelo explotador. De aquí, el interés de las empresas extranjeras por invertir capitales en Chile. El país a través de sus políticas económicas y la legislación del sector les garantizan una inversión con una baja carga tributaria, y de paso, con salarios miserables y leyes laborales que protegen sus intereses en el marco de cualquier conflicto. Mientras tanto, nuestros trabajadores deben aceptar resignadamente un tratamiento salarial que constriñe su consumo a los productos más básicos y esenciales para subsistir. De esta forma, el país que labora cotidianamente es gobernado en sus necesidades inmediatas por los grupos económicos de manera discrecional, mientras que las autoridades del Estado permanecen indiferentes o simplemente comparten las lógicas que impone el modelo neoliberal en el país. La observación en abstracto que hacen los técnicos del gobierno o las comisiones especializadas del Congreso Nacional sobre estos temas son condescendientes, señalando que el crecimiento económico en forma mecánica generaría una mejor distribución del ingreso. Obviamente, una falacia compartida por todos aquellos que desde el punto de vista de sus ingresos individuales están satisfechos en sus necesidades inmediatas. Pertenecientes la mayoría de ellos a las categorías acomodadas de la sociedad, administran o legislan con una óptica superestructural, carentes de una sensibilidad adecuada al conjunto de necesidades no satisfechas con las que viven la mayoría de los trabajadores chilenos. Una cosa es lo que señala el discurso público, y otra, muy diferente es la realidad que viven los asalariados en sus espacios laborales. El Chile político es complaciente con el Chile económico, es complaciente con los inversionistas nacionales y extranjeros, y es arbitrario con el país que vende su fuerza de trabajo. El presidente Ricardo Lagos no tuvo la capacidad de disminuir la brecha entre ricos y pobres; es de esperar que el futuro gobierno tenga el valor de ponerse la “roja de todos” e intente alcanzar mayores niveles de equidad, aunque el panorama parece sombrío. No hay claridad respecto de como abordar el tema, pues el nivel de consolidación que ha alcanzado el poder fáctico de los empresarios hace que este objetivo clave no se encuentre “a la vuelta de la esquina”. Sólo la capacidad de lucha y de organización de los trabajadores, la conciencia colectiva del pueblo-país podría reaccionar significativamente frente a este cuadro de injusticia social. Lavin y Piñera son más de lo mismo, ¿Bachelet, Hirch?; la opinión pública tiene su propia respuesta.